Imagen Marjorie Angulo junto a la abogada responsable del departamento jurídico de Elche Acoge-2“En Elche Acoge recibí la confianza para enviar a mis hijas a Ecuador, este programa ha sido la mejor ayuda que tuvimos. A veces no queda otra alternativa que regresar”

Con estas palabras Marjorie Angulo nos cuenta la experiencia que vivió hace tres años cuando sus dos hijas tuvieron que regresar a Ecuador a través del programa de retorno voluntario dirigido a inmigrantes extracomunitarios que se encuentren en situación de especial vulnerabilidad. La decisión más difícil que ha tenido que tomar, como ella misma nos comenta, pero la mejor opción para sus hijas en un momento en el que su familia se encontraba con muchas dificultades.

En 2006 con la esperanza de tener una mejor vida y reencontrarse con su marido y su hija mayor, que ya vivían en España, Marjorie decidió emprender el viaje junta a sus otras dos hijas

Desde el principio, gracias a su esfuerzo y sus aptitudes culinarias, encontró trabajo. Ese era su objetivo “trabajar y sacar adelante a mi familia”. Sin embargo, sus hijas tuvieron dificultades para integrarse en el sistema educativo.

Pese a ello, su familia consiguió una estabilidad que se rompió en 2012 cuando su marido se quedó sin trabajo y los ingresos económicos no eran suficientes para pagar todas las facturas. “He escuchado a personas decir que los latinos tenemos más ayudas, pero cuando nos echan de nuestra casa por no poder pagar es la misma situación para todos. Tener la opción del retorno es muchas veces la última salida que tenemos”.

En Elche Acoge se percibió la necesidad de dar respuesta a la ciudadanía que, al encontrarse en una situación vulnerable y sin una red familiar que les pudiera apoyar, querían regresar a su país de origen. Para ayudar a estas personas, desde 2013 la Fundación gestiona el programa de retorno voluntario social para personas inmigrantes extracomunitarias. En estos cuatro años han sido 31 las que han regresado a su país de origen. Este programa costea el viaje hacia la localidad de llegada, además de hacer un ingreso de 400 euros (por persona) cuando llegan al destino y 50 euros de bolsillo (por persona) para el trayecto. 

Una cantidad económica que en el caso de Marjorie fue suficiente. Sin embargo, ella misma recuerda que muchas personas regresan sin tener una casa en su país, por lo que considera que el aporte económico debería aumentar dependiendo del caso. Además, Angulo también modificaría el requisito de tres años sin poder volver a España tras haber salido del país con el retorno voluntario, ya que limita la libertad de las personas de querer regresar.

Durante todo este proceso la Fundación realiza un seguimiento personalizado para comprobar que la persona que viaja llega adecuadamente al destino, y que cuenta con los recursos necesarios para volver a comenzar a residir en su país de origen.

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Ya han pasado tres años desde que las hijas de Marjorie regresaron a Ecuador. No las ha visto en este tiempo pero habla con ellas a diario, y siente que valoran el esfuerzo que ella y su marido hacen para que no les falte de nada y puedan seguir estudiando. Sin embargo, Marjorie no deja de pensar en el día que vuelva a reunirse con sus hijas, “muchas veces he pensado en pedir el retorno, pero no lo puedo hacer, si yo me voy de aquí ¿quién apoya económicamente a mis hijas?”.

El programa de retorno voluntario de atención social está subvencionado por la Dirección General de Migraciones y cofinanciado por el Fondo de Asilo, Migración e Integración de la Unión Europea. Gestionado por Fundación Elche Acoge, entidad federada a Red Acoge.

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