Con motivo del Primero de Mayo, queremos destacar una vez más las grandes dificultades en el acceso al empleo en condiciones dignas que sufren las personas inmigrantes y refugiadas, y que les impiden participar en igualdad de derechos en la sociedad. Lo que perjudica gravemente su integración y les sitúa en una posición de mayor vulnerabilidad con respecto la población nacional.

La grave situación económica sufrida en los últimos años y la pérdida de derechos de las personas trabajadoras, azotaron con más intensidad a las personas extranjeras; más vulnerables, más discriminadas, y con menores redes de apoyo. Las personas extranjeras son candidatas a engrosar las cifras del riesgo de exclusión con mayor intensidad que las nacionales, como muestran sus tasas de riesgo de pobreza, que suelen casi duplicar las de las personas autóctonas.

Durante los 26 años que Red Acoge lleva trabajando por y para las personas inmigrantes ha constatado que las principales dificultades a las que se enfrentan las personas inmigrantes a la hora de acceder, conservar o renovar su puesto de trabajo son:

1- En primer lugar, la discriminación que sufren a la hora del acceso al trabajo. Según nuestro último informe sobre discriminación el 43% de las personas entrevistadas han percibido discriminación durante la búsqueda de empleo. Es en el empleo doméstico donde la discriminación resulta más visible, las personas que trabajan en orientación laboral a menudo perciben el rechazo a nacionalidades concretas o color de piel.

2- A la escasa oferta de empleo que sufre el mercado laboral español, se le une el hecho de que las personas inmigrante y refugiadas en muchas ocasiones desempeñan los empleos menos cualificados y peor pagados lo que lleva aparejada la imposibilidad de ejercer otros derechos como es la reunificación familiar. En ese caso se debe acreditar que cuentan con medios económicos que superan lo que de media perciben de salario para poder documentar a sus cónyuge e hijos/as.

El actual mercado laboral con un elevado porcentaje de paro lleva muchos inmigrantes a vivir en situación de ansiedad al temer perder su puesto de trabajo y por tanto acabar con irregularidad sobrevenida. Este es el caso de Paficifa Trevño de Guinea Ecuatorial que tras 5 años en España ha perdido el trabajo “En relación a temas administrativos pierdes todos los derechos. Me preocupa mucho perder el permiso de residencia, tarjeta sanitaria”

3- Esta irregularidad sobrevenida conduce además a la pérdida de otros derechos sociales y económicos como es la imposibilidad de recibir asistencia médica salvo en el caso de urgencia según la legislación actual.

Testimonios como el de Antonio (nombre ficticio) que tras más de siete años en España, cinco de ellos de manera regular, se encuentra actualmente en situación irregular ya que en el dueño del bar donde trabaja se niega a darle de alta como trabajador. Esta situación de vulnerabilidad nos debe llevar a reflexionar en el día Internacional de los Trabajadores sobre el drama que desencadena vincular inmigración únicamente con mercado laboral.

Queremos hacer una mención aparte sobre el derecho al trabajo de las personas refugiadas y solicitamos más facilidades para el acceso al empleo de las personas refugiadas ya llegadas a nuestro país, que permitan una mejor integración, mayor autonomía y una menor dependencia de los fondos públicos.

La falta de políticas activas de empleo que favorezcan la inserción laboral de personas migrantes y refugiadas, a la larga supondrá no sólo una vulneración de su derecho a trabajar sino de los derechos económicos y sociales de todas las personas.